ACTIVIDAD BLOQUE
V.CREACIÓN LITERARIA.
A continuación presento mis tres creaciones literarias en
las que he utilizado diferentes estrategias.
TEXTO EN PROSA
Estrategia: historia
en primera persona. Identificación con un objeto.
EL ZAPATO DE ALFREDO
Hola niños, me llamo Shiny, que en inglés significa brillante.
Mis padres me pusieron este nombre porque tengo un cuero de gran calidad y
brillo sin cesar. Habéis leído bien, he dicho cuero y no piel ya que no soy un niño
sino un zapato. Así es, no seáis egocéntricos que vosotros no sois los únicos
seres que existen en este planeta.
Bueno pues sí, soy un zapato, un vulgar zapato, en realidad
ni siquiera tengo mi propia identidad pues tan sólo soy el zapato del Alfredo.
Espero que al final de este relato cambie el concepto que tenéis de mi especie y que esto se manifieste en un mejor trato ;
es decir cremita todos los días, caricias, mimos, piropo etc.
Mi relación con los humanos comenzó hace cinco años en un
taller de zapatos inglés. Es allí donde nacieron y vivieron mis padres y donde
también nací yo. Mis padres pasaron su vida en el escaparate del taller y es
gracias a ellos, en gran parte, que este pequeño taller de un prestigioso
barrio londinense se hizo muy popular.
Mi primera relación con un humano fue muy positiva. Se
llamaba Henri, y era el zapatero del taller. Me creó con el cuero que sobró del
de mis padres, materia, que como él dice, es inigualable en el mercado y tiene
la peculiaridad de reflejar la luz del sol , creando un brillo deslumbrador.
Henri me trataba muy bien, me acariciaba frecuentemente y me
agasajaba continuamente con sus piropos. Además se ocupaba muy bien de mí y
todas las mañanas me cepillaba e hidrataba con una crema de rosas. Sin embargo
todo cambió cuando cumplí tres años. Recuerdo ese día como si fuera hoy y
todavía lloro al rememorarlo, pues supuso el separarme de mis padres y de Henri.
Eran las diez de la mañana de un sábado y el timbre sonó
varias veces. Henri abrió la puerta y mis padres y yo vimos aparecer un niño de
unos ocho años que venía con sus padres. La música de la radio estaba tan alta
que no podía oír nada de la conversación entre Henri y la familia. Lo único que
pude deducir es que les había encantado pues no paraban de mirarme y sonreír.
Mi conjetura se confirmó cuando a continuación Henri me cogió y me probó en los
pies del niño. No recuerdo nada más ya que el olor de los pies de éste era tan
nauseabundo que me desmayé.
Cuando me desperté me di cuenta de que estaba en un armario.
Miré a mi alrededor y di un salto de alegría al ver a Richard, mi amigo
inseparable del taller. Me contó todo lo que había sucedido durante mi desmayo.
Los padres del niño nos habían comprado como regalo de cumpleaños de su hijo
que se llamaba Alfredo. También me dijo que no me asustara ya que habíamos
recibido muy buen trato y nos habían embadurnado de crema varias veces.
De repente oímos una voz femenina que decía desde el
pasillo:
-¡Alfredo levántate, es tarde y hay que ir al cole!.
Richard me comentó que era la madre de Alfredo y que parecía
una señora muy agradable. Pude ver su rostro de cerca cuando abrió el armario y
me cogió. Me miró con ojos cariñosos y dijo:
-¡Qué bonitos son tus zapatos, Alfredo!. Como hoy es tu
cumpleaños los vas a estrenar para ir a clase.
Después de ducharse y vestirse, Alfredo me puso en sus pies
con cara de satisfacción. Esta vez no sentí ningún olor, me imagino que esto se
debía a que acababa de ducharse.
Poco después ya estábamos en la calle. Mi cuero abriga tanto
que nos sentía ningún frío. Tuve suerte y no me cansé nada en el trayecto pues
fui durmiendo la mayor parte en el monopatín de Alfredo.
Me despertaron unos gritos horribles y un olor a pies
insoportable. Miré a mi alrededor y vi
muchos otros zapatos que temblaban y se movían inquietos debajo de mesas.
Supuse que ya estábamos en clase. A mi lado había unos zapatos rojos de charol
muy bonitos que me preguntaron si era nuevo. Les dije que sí y en voz muy
bajita me pusieron al corriente de la situación. Estábamos en clase de
matemáticas y la profesora era un ogro. Gritaba continuamente a los niños y les
pegaba con la regla con frecuencia. Sin embargo éstos no se quejaban nunca a
sus padres o al director ya que tenían mucho miedo.
De repente nuestra conversación fue interrumpida por un
grito ronco:
-¡Alfredo, a la pizarra!
Casi me vuelvo a desmayar. No por el grito, que no me imponía
gran cosa, sino por el olor nauseabundo de los pies de Alfredo que se hacía
cada vez más insoportable. Creo que la razón era que se estaba poniendo
nervioso. En realidad Alfredo estaba
paralizado y no conseguía mover sus pies, así que decidí ayudarle arrastrándolos
como pude en dirección a la pizarra.
Una vez en la pizarra quedé expuesto a las miradas de todos
mis compañeros. Era la novedad del día y no me quitaban los ojos de encima. Oía
sus cuchicheos y uno de ellos hizo que mi tono de cuero marrón fuera tomando
tintes rosados:
-¡Es el nuevo, qué guapo!. El comentario venía de unas botas
de niña verdes fosforito que estaban en la primera fila.
Sin embargo el color rosado pasó a rojo escarlata cuando oí
un nuevo comentario:
-¿Guapo?. ¡Pero si tiene un cuero tan delicado que parece
una niña, ja, ja!.
Afortunadamente nadie siguió la broma pesada. Controlé mi
rabia y pude observar que el comentario venía de unos zapatos que se
encontraban en frente. Eran unos zapatos horribles, de plástico morados y muy
puntiagudos y sucios . Mi mirada pasó de los zapatos a la dueña y vi una señora
de aspecto desagradable que sostenía una regla en la mano y miraba al pobre Alfredo de forma
amenazadora al tiempo que le decía:
-¿Cómo?¿No sabes resolver esta multiplicación?.¿Sabes lo que
ocurre en estos casos?.
La situación era urgente. En primer lugar el olor a queso de
los pies de Alfredo se había extendido por toda la clase y vi como todos los
zapatos se tapaban la nariz y pedían a gritos que alguien abriese la ventana.
En segundo lugar la regla que sostenía la maestra parecía ir acercándose a
Alfredo más y más.
Había que actuar. Se me ocurrió empezar a moverme
rápidamente para que los pies de Alfredo se alejaran de los de la profesora y
para intentar que Alfredo bailara y así se tranquilizara un poco. De repente
los demás zapatos empezaron a reírse y a imitarme. El espectáculo era
increíble, todos los niños bailaban sin cesar y sus caras se fueron relajando
pasando de las muecas de terror a las sonrisas forzadas y de éstas a las risas ruidosas. La profesora era la única humana
que no se movía, parecía petrificada ante lo que contemplaban sus ojos. Sus zapatos malvas parecían hundirse más y más en
el suelo, como si quisieran desaparecer ante la humillante situación.
De repente se abrió la puerta y apareció un señor barbudo muy
enfadado. Me enteré por los comentarios de mis compañeros que era el director.
La profesora empezó a tambalearse de los nervios, con lo que parecía que
también bailaba. Todos paramos cuando el director abrió la boca y dijo con voz
firme a la profesora:
-¡Esta es la gota que ha colmado el vaso y éste es su último
día en este colegio!
Tras cerrarse la puerta la profesora se desmayó y todos
empezamos de nuevo a bailar, con un ritmo incontrolable. Sólo se oían nuestros
taconeos y las risas de los niños. Muchos compañeros se acercaron a mí para felicitarme
por mi actuación. También los niños se acercaron a Alfredo para darle un buen
tirón de orejas y para mantearle por
haberles liberado de la profesora. Este fue su mejor regalo de cumpleaños.
DIÁLOGO
TEATRAL
Estrategia: hipótesis
absurda
LA LLEGADA DEL ABETO
Escena primera
Narrador: Hoy las
plantas de casa de Manolita están muy revolucionadas. Ha llegado alguien muy
extraño a casa y todas muestran su recelo.
Poto:!No me lo
puedo creer!, ¡vaya monstruo!
Cactus: ¡Sí!. ¡Comparado
conmigo, me saca por lo menos cincuenta cabezas!.
Rosa: A mí me da
un poco de miedo. ¡Silencio!, ¡llega Manolita!. Está hablando por teléfono,
Creo que habla con su nieto Jacobo.
Manolita: Sí
cariño, acabo de poner el abeto. ¡Ya verás qué bonito!. Lo verás cuando vengas
a casa para Los Reyes. Mamá me ha dicho que os habéis portado bien y creo que
los Reyes os van a traer muchos regalos. ¿Qué? ¿Que si puedes traer el
tirachinas? Pero, ¿para qué?, aquí en casa no podrás usarlo. Bueno ,si es sólo
en el parque vale. Un besito muy fuerte. Hasta prontito mi amor.
Poto: Me temo
cualquier cosa, ¿os acordáis el año pasado que casi me tira por la ventana?
Rosa. Yo no
existía el año pasado
Cactus: Es
verdad, ¿cuántos años tienes?
Rosa: ¿Años?,
¡dirás días!. Abrí los ojos a la luz tan
sólo hace unos soles.
Poto: ¡qué
suerte!, ¡qué joven!, ¡no tienes arrugas!. ¡Silencio!, ¡vuelve Manolita!
Manolita: ¡Qué
precioso!. Te voy a poner más guapo todavía con estas bolas de colores y estas
luces. ¡Qué raro! Parece que se mueve.
Abeto: ¡Qué
cosquillas! ja , ja. Pero ¿Qué me está haciendo esta loca?
Narrador: Abeto
mira a su alrededor y se percata de que no es el único de la especie vegetal en
el salón.
Abeto:¿quiénes
sois vosotros?
Cactus: ¿Cómo te
atreves a hablarnos así?. Cuando se llega nuevo a una casa hay que tratar a los
huéspedes con educación y respeto. Lo primero es llamarles de usted.
Rosa :(le dice en bajo a Cactus): ja, ja. ¡Qué
ridículo lo están poniendo con esas bolas y esas luces!. ¡Parece un árbol de
feria!
Abeto: Te he
oído. Ya veo que no queréis ser mis amigos, así que no hablaré más.
Escena segunda
Narrador: Es
cinco de enero y esta noche llega Jacobo con su hermanita Sofía y sus padres
Juan y Elisa. Manolita está muy contenta, sólo hay un detalle que la preocupa.
Manolita: ¡Qué extraño!. Parece que el abeto no anda
bien. Voy a echarle abono y a regarlo. Espero que se ponga a tono con esto y
que esté todo erguido y hermoso para cuando lleguen los pequeñines.
Abeto: ¡urgg!
¡Qué asco!. Vaya comida asquerosa que dan en esta casa. ¡No puedo más , quiero
irme! . nif nif
Rosa: ¿Qué le
pasa? ¿Está llorando?
Cactus: Sí, eso
parece. Déjale, es un orgulloso, no le viene mal llorar un poco.
Poto: La verdad
es que desde hace unos días no tiene buen aspecto. Parece que se le van a caer
las ramas, quizá le falte hierro.
Rosa: A mí me da
que tiene problemas sentimentales. Voy a indagar. ¡Escucha abeto!, ¿me oyes?
,¿duermes?
Abeto: ¡No,
dejadme en paz!
Rosa: Pero,
¿tienes algún problema?
Abeto: No quiero
hablar
Rosa: ¿Sabes que
estás muy guapo con esas bolas y esas luces de colores?
Abeto: ¿Sí?
Rosa: La verdad
es que cuando llegaste me parecías ridículo pero ahora ya me he acostumbrado y
hasta te encuentro atractivo
Abeto: Gracias,
yo a ti te encuentro guapísima.
Narrador: Rosa
toma un tinte escarlata, se queda callada unos minutos y prosigue con sus
pesquisas.
Rosa: Anda,
desembucha. ¿Por qué llorabas? . ¿Qué te pasa?
Abeto: Echo de
menos a mi familia, a mis amigos, el bosque…
Rosa: ¿el bosque?
Abeto: Sí. Yo
vivía en un precioso bosque de la sierra con mis padres y hermanos. Todos los
días veía el sol y tenía muchos amigos como Renaldo el ciervo y Pilusa la
liebre. Hace unos días uno hombres fornidos llegaron y con una cosa muy rara me
cortaron.
Rosa: ¡Qué
horror!.¿Te dolió mucho?
Abeto: No, la
verdad es que sólo sentí un cosquilleo. Lo peor es que ahora estoy lejos de
toda la gente que quiero y del bosque y del sol…
Rosa: ¡ Vaya, lo
siento! . Si te sirve de consuelo Manolita es una muy buena persona y nos cuida
muy bien. Además cocina de maravilla.
Abeto: Pues no
sé, acaba de darme una comida asquerosa.
Cactus: ¡No me lo
digas a mí!. Yo llevo sin comer más de un mes, prefiero vivir con mis reservas.
Poto:¡Silencio!,
¡viene Manolita!.
Manolita. ¡A ver
cómo va este abetito!!Parece que está un poquito mejor!. Le debe haber sentado
bien el abono. ¡Uy, qué tarde es!. Deben estar a punto de llegar. Voy a sacar
el roscón del horno.
Escena tercera
Narrador: Jacobo
y Sofía llegan con sus padres para celebrar el gran día con Manolita. Están
impacientes y llaman al timbre repetidas veces.
Poto: ¡oh no!,
¡llego el momento!
Cactus. Como se
ponga pesado el Jacobo esta vez voy a reaccionar, ya veréis.
Poto:Sí, sí.
Cactus ladrador poco mordedor.
Cactus: ja, ja, ¡
qué gracioso!.
Rosa:
¡Callaros , ya vienen!
Jacobo y Sofía:
¡abuela!¿dónde está el abeto?
Abeto: ¡Oh no!
Narrador: Jacobo
y Sofía entran en el salón apresuradamente. Sus ojos se abren como platos al
contemplar el abeto.
Jacobo y Sofía:
¡guau! ¡Qué bonito!
Narrador: De
repente Jacobo tiene una idea. Saca su tirachinas del bolsillo y empieza a
tirar piedrecitas a las bolas del abeto.
Sofía: Pero ¿qué
hacez? ¡Vaz a romper laz bolaz y loz Reyez no te van a traer nada!
Rosa: ¡chicos
haced algo, pobre abeto!
Cactus: eso está
hecho mi bella dama.
Narrador: Cactus
empieza a saltar y a desplazarse. Jacobo se da cuenta y atónito deja caer su
tirachinas y se acerca. Alarga su manita para cogerlo y …
Jacobo: ¡ Ahhh,
me he pinchado!
Sofía: ezo te
paza por zer malo
Manolita (desde la cocina). ¡ Niños venid!. ¡El
roscón y el chocolate están preparados!
Jacobo y Sofía(corriendo a la
cocina) ¡Yo primero, yo primero!
Poto: ¡Por fin un poco de tranquilidad!
Abeto:! Gracias cactus, tuviste una gran idea!
Cactus: Bueno, de nada, ha sido fácil.
Escena cuarta
Narrador: Es seis de enero. Ha llegado el gran momento. Jacobo y
Sofía se despiertan más temprano de lo normal y corren descalzos al salón.
Abeto(sobresaltado)¿Qué
es ese ruido?. ¡Parecen caballos!
Poto: No, no son caballos. Son monstruos que vienen a abrir los
regalos.
Rosa (desperezándose):
¡Creo que exageras un poco, son niños! Yo los encuentro muy ricos , es normal
que sean un poco traviesos.
Abeto:¿de qué regalos hablas?
Poto: de los que tienes debajo, apalominado.
Abeto(mirando a sus pies)
¿Qué hacen aquí estos paquetes?
Cactus: Hoy es el día de Los Reyes Magos y todos los niños por la
mañana se levantan muy pronto y corren a abrir sus regalos.
Abeto: ¿y quiénes son los Reyes Magos?
Cactus: Ah, eso ya no lo sé. El caso es que vas a tener mucho jaleo
alrededor en un momen…
Narrador: Cactus no ha terminado de decir su frase cuando Jacobo y
Sofía entran como dos rayos en el salón y se apresuran a abrir los regalos.
Unos minutos más tarde entran Manuela
Juan y Elisa.
Manuela. ¡Míralos! ¡Qué contentos están!
Juan: ¡ hijos, despacio, que no se los van a llevar!.
Elisa: ¡habéis venido descalzos! ¡Poneros las zapatillas!
Jacobo: Luego mamá.
Manuela: este momento merece un chocolate con roscón. Voy a
traerlo.
Narrador: antes de salir Manuela pone música. Se trata de un
villancico de los Reyes Magos que dice así:
Ya vienen los Reyes Magos
Ya vienen los Reyes Magos
Cargaitos de juguetes
Cargaitos de juguetes…
Abeto: ¡qué música tan alegre y bonita!. ¡Tengo muchas ganas de
bailar!.
Narrador: Abeto mira a rosa, que a su vez le mira y le sonríe. Sin
pensarlo dos veces la saca a bailar.
Abeto : Siento algo especial, ya no estoy
triste. No sé cómo describirlo , diría que estoy eufórico.
Rosa: y yo diría que te estás enamorando.
Narrador. Y colorín colorado esta historia se ha acabado.
FIN
TEXTO EN VERSO
Estrategia: letanía
LAS CUATRO ESTACIONES
¡Primavera!.
Vida que surge gloriosa.
Calor que acoge el despertar.
Alegría que calienta el corazón.
¡Verano!.
Sol brillante que deslumbra.
Siesta reconfortante en la penumbra.
Baño vigorizante y refrescante.
¡Otoño!.
Campo de manto multicolor.
Lluvia de hojas amarillas.
Tarde nostálgica de niebla.
¡Invierno!.
Heladas hogareñas con chimenea.
Blanco aterciopelado de la ladera.
Luz y alegría de la Navidad.
CREACIÓN
DEL LIBRO
Para la creación del libro he elegido el texto en verso.
Primero he hecho cuatro libritos para las partes de la
letanía (primavera, verano, otoño e invierno) siguiendo las siguientes
instrucciones. A continuación he unido los cuatro libritos pegándolos y he
pegado también este producto final a la portada y contraportada.
A continuación presento las fotos:
:) Perfecto. Ana. he disfrutado de cada una de las lecturas y las vistas.Espero que estas estrategias las uses también en tus clases de inglés.
ResponderEliminarHola Ana, la historia del zapato me ha encantado. Me parece original, nunca había leído un texto en el que hablase un objeto en primera persona. (Que envidia que se te haya ocurrido a ti aunque me servirá de inspiración para futuros textos).
ResponderEliminarEsta genial
He disfrutado mucho con tus creaciones, especialmente con “El zapato de Alfredo” que me ha tenido con la sonrisilla en los labios hasta el final. Si a mí me han entretenido, estoy segura de que a tus alumnos les fascinarán. ¿A qué edad las dirigirías? ¿Quizás al 2º Ciclo?
ResponderEliminarMe ha encantado la creación en prosa de "El zapato de Alfredo", muy original, una gran creación como ejemplo para los alumnos.El libro te ha quedado muy bonito, reflejando cada estación con su color y objetos característicos.
ResponderEliminarAl igual que los compañeros que han comentado esta entrada, te doy la enhorabuena por El zapato de Alfredo y el libro. Creo que no volveré a mirar mis zapatos de la misma manera. El soporte para el libro me ha parecido muy original, tomo nota para mis futuras creaciones.
ResponderEliminarTu texto en prosa "El zapato Alfredo" es muy imaginativo; me ha gustado mucho. La estrategia de la hipótesis absurda está muy bien adaptada a tu texto en verso. Y tu diálogo teatral de verdad que es muy bonito. Enhorabuena Ana, buen trabajo.
ResponderEliminarTe doy la enhorabuena por tus creaciones, he disfrutado mucho leyéndolas. Me han parecido muy originales y estoy segura que despertarían el interés de los alumnos. Están cargadas de imaginación y eso a ellos les encanta.
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